Hoy, con este artículo quiero dirigirme a todas esas personas
que desprestigian este deporte, a todos esos que sin saber nada de él, se atreven
a criticarlo. Suelen contestar que la más importante de las secciones es la
política.
¿De verdad?, ¿De verdad pensáis que la política está por
delante del fútbol en la escala de funciones sociales? Algo que ha provocado
todas y cada una de las guerras que este planeta ha visto con sus ojos, todos y
cada uno de los conflictos creados en este mundo, algo así no puede estar por
delante del fútbol.
¿Saben cuál es el periódico más vendido a diario en España?
No, no es el ABC, tampoco es El País, es Marca, la mayoría de
la gente dice que ese es uno de los problemas de este país, que se preocupan
demasiado en cosas insignificantes, como el fútbol dicen. ¿No piensan que a lo
mejor lo que el hombre de la calle quiere leer o ver no son noticias de guerra,
de atentados terroristas, de que el PSOE no quiere pactar con el PP? A lo mejor
lo que este mundo quiere ver es algo con lo que distraerse y dejar de pensar un
rato en sus problemas.
Dicen que el fútbol, o el deporte en general, no es algo
principal en el mundo, pero creo, personalmente que una circunstancia, por
extraña que sea, que haga paralizar el mundo con un simple partido, que haga
que esos niños que pasan hambre, que esos refugiados que huyen de su hogar por
miedo a la situación de su país o esas familias que se quedan en la calle con varias
bocas que alimentar puedan pasar al menos dos horas a la semana sin pensar en
sus problemas, sin pensar en sus penas y sin pensar en que pasará, solo mirando
a 22 personas mientras juegan con un balón.
Creo, personalmente, que algo así no puede ser considerado
como secundario. Respeto a todo el mundo que no le guste el fútbol, y obviamente
no es la solución a todos los problemas, pero todo lo que sea aliviar las penas
del mundo, aunque sea dos horas a la semana, tiene que tener un lugar principal
en todas las escalas, ¿no creen?
Ahora salgan a la calle, viajen por el mundo y busquen a esos
niños de África que juegan descalzos con un balón fabricado a mano y díganles que
el fútbol no es importante; vayan a decirle a esas familias separadas por su
pensamiento político que se unen para defender los colores de su equipo que esto
no es importante.
Díganselo, a ver que opinan ellos.
Díganselo, a ver que opinan ellos.



