domingo, 3 de abril de 2016

Algo diferente en la orilla del Manzanares

Lo que hoy he visto en el Vicente Calderón me ha parecido mágico, especial, diferente e impresionante.

Conforme te ibas acercando a los aledaños del estadio ya se olía algo diferente, un ambiente distinto al de otros días.

Dos aficiones hermanadas como las del Betis y el Atleti cantando juntas, uniendo sus gargantas para alzar una misma voz. Rayas verdiblancas y rojiblancas abrazadas para saltar unidas. Bengalas, botes de humo verdes y rojos, y ni un solo insulto entre ellos, más bien todo lo contrario.

Una ambulancia yéndose ovacionada por las dos aficiones, ninguna pelea, ningún insulto, ni un mal gesto por parte de nadie. En parte, como debería ser siempre. Deberían tomar nota todos de esto, como ya he dicho algo diferente.

Y todo esto solo fue en el previo al partido.

Dentro del estadio había un lleno, otro más de muchos. Es muy discutible, pero para mí, dos de las cuatro o cinco mejores aficiones del mundo estaban dentro del mismo estadio.

El partido acabó cinco a uno para el Atleti, pero el fútbol era lo de menos en este momento. Los cánticos con cada gol, con cada robo, con cada cambio eran mucho más fuertes de lo normal.

Acabaron los noventa minutos, los jugadores se fueron a los vestuarios y ningún aficionado se movió de su asiento, ni dejaron de cantar hasta que los jugadores no volvieron al terreno de juego para aplaudir ese esfuerzo de la grada, ese apoyo que sin duda les servirá para el partido del Camp Nou.

Hay algo diferente en la orilla del Manzanares, un sentimiento distinto a los demás que nos hace ponernos al nivel de los gigantes, con menos de la mitad de su presupuesto, y mirarlos a los ojos sin ningún miedo.


Lo he dicho muchas veces, pero lo que hoy he visto hace que sea más fuerte que nunca: ¡AUPA ATLETI!

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