Lo que hoy he visto en el Vicente Calderón me ha parecido
mágico, especial, diferente e impresionante.
Conforme te ibas acercando a los aledaños del estadio ya se
olía algo diferente, un ambiente distinto al de otros días.
Dos aficiones hermanadas como las del Betis y el Atleti cantando
juntas, uniendo sus gargantas para alzar una misma voz. Rayas verdiblancas y
rojiblancas abrazadas para saltar unidas. Bengalas, botes de humo verdes y
rojos, y ni un solo insulto entre ellos, más bien todo lo contrario.
Una ambulancia yéndose ovacionada por las dos aficiones,
ninguna pelea, ningún insulto, ni un mal gesto por parte de nadie. En parte,
como debería ser siempre. Deberían tomar nota todos de esto, como ya he dicho
algo diferente.
Y todo esto solo fue en el previo al partido.
Dentro del estadio había un lleno, otro más de muchos. Es muy
discutible, pero para mí, dos de las cuatro o cinco mejores aficiones del mundo
estaban dentro del mismo estadio.
El partido acabó cinco a uno para el Atleti, pero el fútbol
era lo de menos en este momento. Los cánticos con cada gol, con cada robo, con
cada cambio eran mucho más fuertes de lo normal.
Acabaron los noventa minutos, los jugadores se fueron a los
vestuarios y ningún aficionado se movió de su asiento, ni dejaron de cantar
hasta que los jugadores no volvieron al terreno de juego para aplaudir ese
esfuerzo de la grada, ese apoyo que sin duda les servirá para el partido del
Camp Nou.
Hay algo diferente en la orilla del Manzanares, un
sentimiento distinto a los demás que nos hace ponernos al nivel de los gigantes,
con menos de la mitad de su presupuesto, y mirarlos a los ojos sin ningún
miedo.
Lo he dicho muchas veces, pero lo que hoy he visto hace que
sea más fuerte que nunca: ¡AUPA ATLETI!
No hay comentarios:
Publicar un comentario